Por D. Manuel Alvarez Rubio.
Esta mi historia, es la de todos los que en Caboalles de Abajo, mi pueblo, vivieron aquella terrible epoca de malos quereres.
Hace muchos años que me fui de aquella patria pero no he dejado de sentirla desde el mismo dia en que me fui. Eso no quiere decir que por estas tierras me fuera mal, ni mucho menos.
Mi condicion de rojo, si a eso se le puede llamar haber participado en la Guerra Civil Española, en el bando republicano, por la firme conviccion de que la Republica era lo mejor en aquellos momentos para mi pais y mi amistad con un mozo de Orallo llamado Benedicto Barrero Gonzalez, me alejaron para siempre de aquella.
Luche en el frente republicano, participando en batallas en la zona del Mazucu y despues en el Puerto de Somiedo, primero asentado en Santa Maria del Puerto y despues en Gua y Valle del Lago. Comparti muchos dias en el frente con Benedicto Barrero, del que era quinto y mejor amigo, y con su hermano Jose, ugetista al que todos los soldados llamabamos Pepe desde el afecto y el respeto y que ya para entonces era capitan del Batallón 242º que comandaba Jose Garcia Gonzalez, ideologicamente comunista.
Fui testigo directo de muchos acontecimientos que luego fueron celebres y por los que algunos compañeros fueron fusilados y hasta agarrotados en la prision de San Marcos de Leon. Yo tenía entonces 17 años (soy nacido en 1.919) y toda una vida por delante. Cuando cayo Asturias el ejercito de los sublevados decreto que todos los que no tuvieramos las manos manchadas de sangre nos entregaramos, porque ibamos a ser amnistiados. Mi amigo Benedicto y yo lo hicimos en la Casa-Cuartel de la Guardia Civil de Caboalles el 26 de noviembre de 1.937, donde tras hacernos pruebas y tomarnos testimonio de cuanto quisieron, nos entregaron una cedula que hacia las veces de salvoconducto y nos ordenaron irnos a casa.
Benedicto estaba muy preocupado por su hermano Pepe, pero eso ya es otra historia mucho mas extensa. El se fue a Orallo, a su casa, y yo a la mia. El iba a menudo a visitar a la braña a los huidos y escondidos en las cuevas. Yo le acompañaba a veces y hasta pasabamos por el puerto de las Cerezales para ver a nuestros viejos amigos y llevarles comida. Una fatidica tarde, al bajar de la braña, Benedicto fue interceptado por unos hombrones de Orallo en una taberna que por aquel entonces era de los hermanos Pelaez. Eran unos sanguinarios y estaban borrachos. El dueño tuvo las agallas de decir que no daba un duro por ese rojo y que invitaria a cuantas consumiciones quisiera al que se atreviera a meterle cuatro tiros. Lo llevaron al camino de la braña y lo mataron. Era el 5 de diciembre de 1.937. Tenia 18 años.
Cuando me entere en Caboalles, a los pocos dias, mis padres, hermanos y un servidor decidimos emigrar a Francia jugandonos la vida porque, por entonces, las huidas repentinas y en masa como la que hicimos eran dignas de la menor sospecha. Yo le habia salvado la vida en una ocasion, en 1.935, a Don Pepe Garcia y el me devolvio el favor, si puede decirse asi, pidiendole a su cuñado Don Marcelo unos salvoconductos que nos permitieran llegar a la zona republicana de Cataluña y después a Biarritz. Desde alli las relaciones de Cipriano Rivas Cheriff, con el que habia luchado en el frente, y el Winnipeg hicieron el resto.
Nunca regrese a Caboalles mas que una vez. Lo encontre muy cambiado y con muchas gentes que no conoci, muchas de ellas hijas de las gentes de mi tiempo y muchas llegadas por las minas de carbon que hay y habia en esa. Fue en los primeros de 1.981 y sucedio el golpe de estado que nos hizo coger a mis dos hijos y a mi el primer avion con destino a Argentina que pudimos, ante el temor de la peor de las desgracias. Mi panico era terrible. Todo esto que les cuento, forma parte de la historia.
No puedo terminar sin mencionar a grandes amigos como Manuel Perez Gonzalez, que tuvo un salon de baile en Caboalles y se caso con una moza de la que no recuerdo el nombre que era de Caboalles de Arriba, o mi amigo Clemente Lopez, que pronto cumplira los 100 años. El puede contarles muchas cosas de Caboalles. Tambien puede contarles muchas anecdotas Gonzalito el del Droguero, como cuando proclamo la Republica siendo un niño con una bandera por las calles de Caboalles.
Por ultimo, una foto que esta tomada en la zona del antiguo puente donde la casa que llaman de Garrido,
en el puente de Caboalles. En la foto no recuerdo todos los nombres, aunque si algunos. Hay en ella chicas de varios pueblos de Laciana, pero de las de Caboalles puedo decirle que una se llamaba Rosario y Celia (le llamaban Celona porque era muy alta), Maximina -Mina-, Nieves, Carmina y Pilar. La de la esquina derecha es una de las relojeras de Villablino y la que esta a mi lado es la muchacha que era mi novia por entonces, Maria, que vivia en el barrio del Cano y tuvo 3 hermanos muertos en la guerra. La del abrigo tiene algo que ver con los del estanco pero lamentablemente no lo recuerdo. El mozo de la parte inferior era de Villager, novio de la chica de su derecha, Felipa de San Miguel. La fotografia corresponde a 1936: